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¿Puede la pornografía afectar nuestras relaciones de pareja?

¿Puede la pornografía afectar nuestras relaciones de pareja?

Según la RAE, la pornografía se entiende como una “Representación abierta y cruda del sexo que busca producir excitación, pero el debate sobre si el consumo de la pornografía resulta nocivo para las parejas lleva presentándose desde hace varios años.

Diversos estudios aseguran que este tipo de material audiovisual puede sumar elementos que estimulan y aportan al momento de una relación sexual de pareja, ayuda a romper la monotonía, despertar la imaginación, potenciar el deseo sexual y aumentar la intimidad. Sin embargo, cuando se presenta un uso no controlado o incluso no compartido entre parejas puede existir falta de comunicación sexual.

Según Milena Ramírez, psicóloga y sexóloga, “Se ha observado que el material pornográfico puede generar expectativas pocos realistas en el desempeño sexual tanto en hombres y mujeres”. Ramírez asegura que ver porno facilita la comparación entre nuestro propio cuerpo o el de nuestra pareja produciendo una frustración e inseguridad al no tener o conseguir lo esperando lo que se traduciría en una dificultad para el desempeño sexual real lo que podría desencadenar problemas sexuales como la eyaculación precoz, anorgasmia entre otros.

Para Daniela Ossa, profesional en Comunicaciones y Relaciones Corporativas, la pornografía sí afecta las relaciones de pareja. Asegura que genera ilusiones que no pasan en la vida real, remodela las expectativas sobre el sexo y la atracción al mostrar una imagen poco realista.

Según Daniela, en la pornografía los hombres y las mujeres siempre lucen perfectos y quirúrgicamente mejorados lo que posibilita que el símbolo de la verdadera sexualidad se vea trasgredido.

En otros casos más extremos, el uso desmedido de la pornografía puede generar adicción y la persona podría experimentar pérdida de interés o de deseo sexual hacia su pareja reduciendo en gran medida la reacción ante estímulos sexuales lo que también implicaría una gran dificultad para fantasear.

Por otro lado, es necesario resaltar que la pornografía en sí misma no es el problema, sino el uso que se hace de este tipo de estímulo, la función y el lugar que ocupa en la vida sexual de cada individuo.

Como conclusión, Milena Ramírez asegura que el material pornográfico puede formar parte de las estrategias terapéuticas utilizadas para el enriquecimiento de la vida sexual en pareja fomentando una actitud positiva, apoyando el aprendizaje mediante la observación de conductas sexuales y promoviendo las fantasías eróticas, pero hace énfasis en un consumo responsable de este tipo de contenido.

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